CRISTIANE BARRETO'sBUSINESS & CAREER INSTITUTE
Gestión estratégica

Pensamiento Sistémico en las Organizaciones

Cristiane Barreto, PhD

Gestión estratégica

Actualizado en

Peter Senge llamó al pensamiento sistémico “la quinta disciplina”: aquella que integra y une a todas las demás. Sin ella, no hay motivación para analizar las interconexiones que hacen que una organización realmente aprenda.
En resumen
  • Senge nombró cinco disciplinas que forman la base de las organizaciones que aprenden: dominio personal, modelos mentales, visión compartida, aprendizaje en equipo y pensamiento sistémico.
  • El dominio personal, profundizar la visión personal y comprometerse con el propio aprendizaje a lo largo de la vida, es la piedra fundamental de la organización que aprende, porque la capacidad de aprender de una organización nunca es mayor que la de sus integrantes.
  • Los modelos mentales son los presupuestos arraigados, las generalizaciones y las imágenes que determinan el comportamiento, incluso cuando la persona no tiene consciencia de ellos.
  • El pensamiento sistémico es la disciplina que integra y une a las otras cuatro, y sin una orientación sistémica no hay motivación para analizar las interconexiones entre ellas.

Senge (2004) llamó al pensamiento sistémico “la quinta disciplina”. Las otras cuatro que él enumeró son:

  • dominio personal
  • modelos mentales
  • visión compartida
  • aprendizaje en equipo

Juntas forman la base de las organizaciones de aprendizaje. Según Senge, esas organizaciones son capaces de expandirse continuamente, de cultivar en las personas el compromiso y la capacidad de aprender en todos los niveles. Defendió la posibilidad de que esas organizaciones consideren a todo ser humano un aprendiz, y de que esas disciplinas sostengan su crecimiento.

¿Qué es el dominio personal?

La primera disciplina, el “dominio personal”, consiste en profundizar la visión personal y comprometerse con el propio aprendizaje a lo largo de la vida. Se la considera la piedra fundamental, el cimiento espiritual de la organización que aprende. La capacidad y la responsabilidad de una organización de aprender nunca pueden ser mayores que las de sus integrantes, y aun así pocas empresas estimulan el crecimiento de sus personas de esa forma. Esa disciplina le esclarece a una persona qué es realmente importante para ella; su origen viene de tradiciones occidentales y orientales seculares. El individuo que desarrolla esa disciplina empieza a vivir al servicio de sus más altas aspiraciones.

¿Qué son los modelos mentales?

La segunda disciplina es la de los “modelos mentales”. Reúne los presupuestos arraigados, las generalizaciones y las imágenes que más influyen en la forma de percibir y de actuar en el mundo. Los modelos mentales determinan los comportamientos, aunque no siempre el individuo tenga consciencia de ellos. Según cuánto esté una persona envuelta por su modelo mental, y cuán fuertemente presente y rígido sea, puede tener grandes dificultades para absorber nuevas ideas e implementar nuevos modelos de negocio, por entrar en conflicto con poderosos modelos mentales implícitos. El trabajo con los modelos mentales empieza con la búsqueda del autoconocimiento: rescatar imágenes internas antiguas y mantenerlas en la consciencia.

Visión compartida: movilizar el compromiso genuino

La tercera disciplina es tener una “visión compartida”, para movilizar el trabajo de todos en pos de un objetivo común: una imagen compartida del futuro que se pretende crear, que estimule el compromiso genuino y el involucramiento, en lugar de la mera aceptación u obligación de hacer algo. Los líderes que desarrollan esa disciplina aprenden cuán contraproducente es imponer ideas y visiones a sus colaboradores, por más bienintencionados que estén.

Aprendizaje en equipo: el motor colectivo del crecimiento

La cuarta disciplina es la llamada “aprendizaje en equipo”, que busca incentivar el trabajo en conjunto. Los equipos producen resultados extraordinarios cuando están en un genuino proceso de aprender juntos. En una cultura que desde siempre incentivó el desempeño individual en detrimento del trabajo en equipo, es preciso invertir en el cambio de mentalidad y en acciones prácticas: no solo reconocer el desempeño individual, sino también el trabajo realizado en conjunto.

Los líderes deben estimular la cooperación entre los miembros, atenuar la competencia existente en el equipo, crear un clima que favorezca el desarrollo y el aprendizaje en grupo, incentivar el diálogo y trabajar las resistencias y los mecanismos de defensa que puedan boicotear el involucramiento y la interacción. El aprendizaje en equipo es esencial para las organizaciones modernas y vital para alcanzar mejores resultados y la satisfacción de las personas. Son los equipos, y no los individuos aislados, los que pueden acelerar el crecimiento de la organización. Ese punto es crucial: si los equipos no logran aprender, la organización tampoco lo logrará.

¿Por qué el pensamiento sistémico es la disciplina integradora?

La quinta y última disciplina se denomina “pensamiento sistémico”. Es la que integra y une a todas las demás, que necesitan desarrollarse en conjunto. Si no hay una orientación sistémica, no hay motivación para un análisis de las interconexiones y relaciones entre todas las demás disciplinas. El pensamiento sistémico alerta sobre la necesidad de comprender que la suma de las partes puede exceder al todo.

La nueva visión del liderazgo en las organizaciones que aprenden debe estar orientada principalmente al desarrollo de las personas, para que expandan sus capacidades y aprendan a leer el escenario actual del mundo de los negocios, a fin de entender mejor sus complejidades. El momento de complejidad implica necesidad de madurez psicológica, alcanzada por el único medio que existe, la educación de la propia espiritualidad, lato sensu, como afirma Aguiar (2009), exhortando a un espíritu de propósito: “[...] una causa mayor, la intemporalidad del género humano, Dios, el Amor —como se quiera denominar el propio ideal [...] que confiera razón para vivir y señale una dirección, y un sentido humanístico.”

La respuesta corta

El pensamiento sistémico es lo que transforma cuatro prácticas separadas en una organización que aprende. Dominio personal, modelos mentales, visión compartida y aprendizaje en equipo desarrollan, cada uno, una capacidad distinta, pero solo una orientación sistémica le da a la organización la motivación para analizar las interconexiones y relaciones entre ellos. Su exigencia práctica sobre el liderazgo es enfocarse principalmente en el desarrollo de las personas, para que expandan sus capacidades y lean las complejidades del escenario actual de los negocios.

Referencias: Benjamin Teixeira de Aguiar, saltoquantico.com.br; Peter Senge, A quinta disciplina: arte e prática da organização que aprende.

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