- Gestión y liderazgo son actividades vitales en cualquier organización, y mantener ambas alineadas le da a la organización un gran diferencial competitivo.
- En el pasado, el profesional era promovido a gerente casi exclusivamente por sus competencias técnicas, porque en aquel tiempo cada problema y cada decisión se resolvían por procedimientos técnicos operativos.
- La competencia técnica sigue siendo imprescindible para gestionar el negocio, pero no necesariamente contribuye al liderazgo de personas.
- Una organización puede tener excelente planificación, presupuesto, procesos y calidad y aun así tener el desempeño sacrificado si no hay un liderazgo fuerte que defina, influya y dirija a las personas en la visión y la estrategia.
Gestión y liderazgo son actividades vitales en una organización. El líder de la cúpula y los liderazgos intermedios que se preocupan por la empresa deben mantener una gestión alineada con el liderazgo, para proporcionarle a la organización un gran diferencial competitivo.
En el pasado, un profesional era promovido a gerente casi exclusivamente por sus competencias técnicas. El profesional que demostraba conocimientos y habilidades técnicas era enseguida visto como un posible líder. Eso ocurría porque los líderes de aquel tiempo tenían un profundo sentido técnico y eran valorados por ello. Cada problema y cada decisión que tomar se basaban en procedimientos técnicos operativos, y de esa forma “surgían” nuevos gerentes y líderes.
¿Qué competencias necesita un gerente hoy?
En el momento actual, las empresas empezaron a despertar para ampliar el pensamiento y el modelo respecto de las actitudes y prácticas de sus líderes y gerentes. Solo las competencias técnicas no bastan para gestionar una organización o un grupo. Para gestionar una empresa, un gerente necesita tener un portafolio de competencias de liderazgo y de gestión: relacionales, sociales, emocionales, de negocios, además de la técnica.
Percibimos que la competencia técnica sigue siendo imprescindible: posibilita y da condiciones para gestionar el negocio, pero no necesariamente contribuye al liderazgo de personas. Confiamos muchas veces en un gerente que aporta ideas, conceptos y experiencias y resuelve problemas del día a día con base en la competencia técnica. Sin embargo, serán el liderazgo y su perfil conductual los que lo ayudarán a construir una visión de futuro y una estrategia, a difundirlas y a comprometer a las personas para realizarlas.
¿Cómo trabajan juntas la gestión y el liderazgo?
Esa visión de futuro y la estrategia que genera proporcionarán la dirección para las personas, establecerán prioridades y aportarán los ajustes necesarios para un sistema de gestión organizacional. Podemos tener una gestión fuerte en planificación, presupuestos, procesos eficientes, organización y control, producción y calidad, pero, si no tenemos también un liderazgo fuerte que defina, influya y dirija a las personas en esa visión y esa estrategia, el desempeño será sacrificado.
Ambas, la gestión y el liderazgo, forman un sistema vital e interdependiente de soporte, crecimiento y sostenibilidad. Y crean una condición básica y esencial de tal importancia que todos los líderes deberían priorizarla en sus agendas de trabajo, para no correr el riesgo de quedar ausentes, apáticos y limitados, y de convertirse en candidatos potenciales al declive.
Queda, por lo tanto, la invitación: incluya en su gestión un liderazgo genuino y permita que su empresa triunfe.
La respuesta corta
Gestión y liderazgo son distintos pero interdependientes: la gestión aporta la planificación, los procesos y el control que hacen funcionar el negocio, mientras el liderazgo construye una visión de futuro, desarrolla una estrategia, la difunde y compromete a las personas para realizarla. La competencia técnica por sí sola ya no basta, por eso el gerente necesita competencias relacionales, sociales, emocionales y de negocios junto a ella. Todo líder debería priorizar esa alineación en su agenda de trabajo, en lugar de correr el riesgo de quedar ausente, apático y limitado.