- El coaching hace eco del método socrático conocido como mayéutica, que llevaba al interlocutor, por una serie de preguntas, a descubrir conocimientos que ya poseía sin saberlo.
- Un coach pregunta mucho más de lo que orienta u ofrece soluciones hechas, actuando como catalizador para que el liderado busque dentro de sí la respuesta a sus desafíos.
- Líder y coach son papeles complementarios: el líder orienta, instruye y conduce al grupo hacia un objetivo común, mientras el coach pregunta, provoca e instiga al grupo a encontrar sus propias respuestas.
- Un equipo conducido con postura de coach desarrolla más competencia para responsabilizarse y pensar por sí mismo, y el líder gana más tiempo, más energía y una visión más clara de la organización.
El coaching ha sido una gran y fundamental herramienta para que el líder sea más completo en su influencia y en el desarrollo de su equipo, a fin de alcanzar niveles elevados, de alto desempeño.
¿Qué hace, de hecho, un coach?
Un coach, básicamente, deberá preguntar mucho más de lo que orienta y de lo que ofrece soluciones hechas. Se ocupará de ser un provocador, instigando a su liderado a buscar dentro de sí, mediante las competencias que ya posee, la respuesta a sus propios cuestionamientos y desafíos.
Los liderados comprometidos y apasionados por lo que hacen se sienten estimulados cuando son conducidos por profesionales capaces de desempeñar tanto el papel de líder como el de coach. Para eso es imprescindible que el líder aprenda cómo se hace, capacitándose en esas competencias y volviéndose el gerente que el futuro pide.
Líder y coach: dos papeles complementarios
El líder que incorpora a su liderazgo la competencia y el estilo del coaching puede acercarse a cada persona y explorar mejor su potencial, usando una forma no directiva de liderar. Mientras el líder orienta, instruye e influye en un grupo hacia un objetivo común, el coach pregunta, provoca e instiga al grupo a descubrir dentro de sí las respuestas a los desafíos que se presentan. Una de las competencias centrales del liderazgo contemporáneo, sin duda, es el coaching: estudiosos y ejecutivos renombrados de todas partes del mundo ya lo afirman.
Cuando el líder está con una postura de coach, no da respuestas hechas: su mayor habilidad pasa a ser hacer preguntas. Así, las personas se sienten partícipes de los proyectos, los conflictos y las soluciones. Es también una forma de demostrar confianza y credibilidad, de compartir y de conocer mejor el modelo mental y las capacidades de cada miembro del grupo, muchas veces escondidas.
¿Qué gana el equipo con un líder que hace coaching?
Esa postura también estimula a las personas a reflexionar y a percibir cómo ya guardan tesoros dentro de sí. El resultado de esa forma de liderar es un grupo con más competencia para responsabilizarse, pensar por sí mismo y exponerse cada vez más.
El líder, con eso, gana más tiempo y más energía, puede volverse más estratégico y además queda en un lugar privilegiado, observando mejor el flujo de la organización.
La respuesta corta
No basta liderar porque el líder que solo orienta y conduce nunca alcanza aquello que cada persona ya lleva dentro de sí. Añadir la postura de coach significa dejar de dar respuestas y hacer de la pregunta la mayor habilidad del líder, lo que les permite a las personas sentirse partícipes de los proyectos, los conflictos y las soluciones, y saca a la luz modelos mentales y capacidades muchas veces escondidos. El equipo se vuelve más responsable, más independiente y más confiado, y el líder gana tiempo, energía y una visión más estratégica de la organización.