- El coaching desciende de la mayéutica de los filósofos antiguos, que llevaban al interlocutor, mediante una serie de preguntas, a descubrir conocimientos que ya poseía sin saberlo.
- Un coach pregunta mucho más de lo que orienta, actuando como provocador que instiga al liderado a encontrar, por las competencias que ya posee, la respuesta a sus propios cuestionamientos.
- El líder tradicional orienta, instruye y conduce a un grupo hacia un objetivo común, mientras el líder-coach pregunta, provoca e instiga al grupo a descubrir respuestas dentro de sí.
- La postura de coach hace que las personas se sientan partícipes de los proyectos, los conflictos y las soluciones, y revela modelos mentales y capacidades del equipo que de otro modo quedarían escondidos.
Aquellos filósofos creían que dentro de cada uno ya estaban todos los recursos y respuestas para sus necesidades. El enfoque del coaching lleva la misma convicción: la persona acompañada ya guarda la respuesta; el papel del coach es hacerla emerger.
El coaching ha sido una gran y fundamental herramienta para que el líder sea más completo en su influencia y en el desarrollo de su equipo, a fin de alcanzar niveles elevados, de alto desempeño.
¿Por qué un coach pregunta en lugar de responder?
Un coach, básicamente, deberá preguntar mucho más de lo que orienta y de lo que ofrece soluciones hechas. Se ocupará de ser un provocador, instigando a su liderado a buscar dentro de sí, mediante las competencias que ya posee, la respuesta a sus propios cuestionamientos y desafíos.
Los liderados comprometidos y apasionados por lo que hacen se sienten estimulados cuando son conducidos por profesionales capaces de desempeñar tanto el papel de líder como el de coach. Para eso es imprescindible que el líder aprenda cómo se hace, capacitándose en esas competencias y volviéndose un gerente del futuro.
¿Cómo se distingue el líder-coach del líder tradicional?
El líder que incorpora a su liderazgo la competencia y el estilo del coaching puede acercarse a cada persona y explorar mejor su potencial, usando una forma no directiva de liderar. Mientras el líder tradicional orienta, instruye e influye en un grupo hacia un objetivo común, el líder-coach pregunta, provoca e instiga al grupo a descubrir respuestas dentro de sí.
Estudiosos y ejecutivos renombrados de todas partes del mundo ya afirman que el coaching es, sin duda, una de las competencias centrales del liderazgo contemporáneo.
Participación, confianza y potencial escondido
Cuando el líder está con una postura de coach, no da respuestas hechas: su mayor habilidad es hacer preguntas. Así, las personas se sienten partícipes de los proyectos, los conflictos y las soluciones. Es también una forma de demostrar confianza, de compartir y de conocer mejor el modelo mental y las capacidades de cada miembro del grupo, muchas veces escondidas.
Además, el coaching estimula a las personas a reflexionar y a percibir cómo ya guardan tesoros dentro de sí. Ese descubrimiento es lo que sostiene un crecimiento duradero.
La respuesta corta
El coaching potencia competencias porque parte del principio de que la persona ya guarda la respuesta y convierte la pregunta, y no la solución hecha, en la principal habilidad del líder. Liderar de esa forma no directiva acerca al líder a cada persona, demuestra confianza y expone un potencial que de otro modo permanecería escondido. Estudiosos y ejecutivos renombrados tratan hoy el coaching como una de las competencias centrales del liderazgo contemporáneo.