- El líder verdadero de un equipo forma parte de él y ejecuta tareas siempre que es necesario, en lugar de solo orientar y conducir a distancia.
- En la lectura del sociólogo Domenico De Masi, el liderazgo genuino hace que las personas acompañen al líder incluso en momentos de desánimo, sin necesidad de muchas explicaciones racionales.
- El líder genuino transforma los conflictos nacientes en incentivos solidarios y la carencia de recursos en aceptación del desafío, sin dejar que las normas indispensables degeneren en procedimientos insensatos.
- Dosificar el arte de la palabra con el de la escucha crea en los miembros la certeza de que la obra es de todo el grupo, y no de uno solo, de modo que el grupo no se deshace cuando el líder se aparta.
El líder verdadero de un equipo sabe que forma parte de él y, por lo tanto, aporta su cuota ejecutando tareas siempre que es necesario, y no solo orientando y conduciendo a distancia. Aun así, debe servir siempre de ejemplo y pedir retroalimentación a todos sobre su propio trabajo.
¿Qué exige el liderazgo genuino?
El líder de un grupo debe conducir a sus miembros de una forma que atienda algunas orientaciones. Como sugiere el sociólogo Domenico De Masi, liderazgo genuino es lograr que las personas lo acompañen siempre, incluso en momentos de desánimo, confiando en sus indicaciones, con fe y sin necesidad de muchas explicaciones racionales.
Es actuar de forma que la meta señalada resulte fascinante para sus compañeros, como un sueño resplandeciente y a la vez alcanzable como realidad concreta. Es buscar involucrarlos emotivamente, hasta entusiasmarlos, no solo por el objetivo propuesto, sino también por el tiempo y los métodos previstos.
El líder genuino saca lo mejor de cada uno, haciendo que la persona se enamore de la organización. Transforma los conflictos nacientes en incentivos solidarios, los vínculos en oportunidades, la carencia de recursos en aceptación del desafío y en disposición al sacrificio. Mantiene a cada integrante del grupo en equilibrio entre autonomía individual y organización integral, sin que las normas indispensables degeneren jamás en procedimientos insensatos.
¿Cómo dosifica el líder genuino la palabra y la escucha?
El líder genuino sabe dosificar el arte de la palabra con el de la escucha, generando en los miembros la sensación y la certeza de que la obra creada no es de uno solo, sino de todo el grupo. Tiene la capacidad de transformar el trabajo en ocio creativo, es decir, en una dinámica de trabajo, estudio y disfrute.
Tiene capacidad de inspirar, sugerir, organizar, desorganizar y reorganizar; de cambiar tanto que sorprenda, pero no tanto que desoriente, en una combinación de astucia e ingenuidad. Y sabe además atraer e involucrar y, después, disiparse y desaparecer, sin que el grupo se deshaga bajo el peso del duelo o de la sensación de impotencia.
Conducir a través de cualquier obstáculo
Los líderes deben aportar sus propias ideas, ayudar a los miembros a identificar alternativas, dirigir discusiones e incentivar la retroalimentación sobre el desempeño. Ningún equipo, por bueno que sea, está libre de problemas. La marca del líder genuino es alentar al grupo, de forma continua, a superar cualquier obstáculo que surja en el camino.
La respuesta corta
El liderazgo genuino es la disposición a pertenecer al equipo en lugar de presidirlo: contribuir de hecho, servir de ejemplo y pedir retroalimentación sobre el propio trabajo. En los términos de De Masi, aparece al volver la meta fascinante y emocionalmente viva, al convertir el conflicto en solidaridad y la carencia en desafío aceptado, y al dosificar la palabra con la escucha para que el resultado sea de todos. La prueba es lo que ocurre cuando el líder se aparta: un grupo conducido con genuinidad sigue adelante.