- Los diseños organizacionales actuales proponen horizontalidad, y ese cambio en la jerarquía debe leerse simbólicamente como la necesidad de horizontalizar también las relaciones, viéndonos como iguales.
- La posición jerárquica debe servir como referencia de grados de mayor responsabilidad, y no como base de poder arbitrario o de la antigua subordinación típica de las jefaturas.
- Un arquetipo es un patrón de comportamiento universal que se fortalece cuando se potencia, por eso estimular el arquetipo fraterno en las relaciones de trabajo nos vuelve más coherentes, lúcidos, asertivos y productivos.
- Vivir la fraternidad en el intercambio de conocimientos, experiencias, enseñanzas y afectos agrega competencia interpersonal y extiende ese patrón de relación a todos los demás departamentos de nuestra existencia.
Con la Revolución Industrial surgió la administración con sus influencias decisivas y tenidas por correctas. Todavía hoy están cristalizadas en muchas culturas empresariales, sociales, familiares y religiosas, pero resultan inadmisibles para quienes van por delante y para las nuevas generaciones, que anhelan y reclaman adaptación, crecimiento, evolución y trascendencia, un impulso inmanente al ser humano.
Dentro del modelo cartesiano percibimos una verticalización de las jerarquías. Sin embargo, los diseños organizacionales más actuales proponen horizontalidad y, no por casualidad, ese modelo jerárquico debe interpretarse simbólicamente como la necesidad de horizontalizar también nuestras relaciones: vernos como iguales, practicando el principio de la fraternidad.
¿Por qué las relaciones de trabajo deben basarse en la igualdad y no en la subordinación?
Es necesario que haya una relación de igualdad, y no aquella antigua subordinación típica de las jefaturas. La relación entre líderes y liderados, lo que somos unos respecto de otros, independientemente de la posición jerárquica, debe servir especialmente como referencia de grados o escalones de mayor responsabilidad, y no de poder arbitrario.
Como afirma Eugênia-Aspásia en psicografía del médium Benjamin Teixeira de Aguiar: “[...] el arquetipo de lo fraterno, que se encarna muy bien entre amigos, como entre hermanos afines, revela el tipo de horizontalidad equilibrada, de asociación entre iguales, que retrata con fidelidad la igualdad fundamental que existe y debería materializarse entre todas las criaturas, ya que la subordinación de todos nosotros solo debe darse en relación con Dios.”
¿Qué es el arquetipo fraterno y cómo se practica en el trabajo?
El término arquetipo designa un patrón de comportamiento universal que, cuando se potencia, se fortalece. Por lo tanto, tenemos un ideal que buscar y desarrollar dentro de nosotros: estimular nuestro arquetipo fraterno en las relaciones de trabajo. Así estaremos más coherentes y congruentes, con ideas y actitudes más lúcidas, conscientes, asertivas y productivas.
Cuando logremos aplicar el espíritu fraterno en las expresiones del día a día, en el intercambio constante de conocimientos, experiencias, enseñanzas y afectos, estaremos alcanzando nuevos y significativos niveles de relación, agregando competencia interpersonal y extendiendo un patrón de intercambio relacional a todos los demás departamentos de nuestra existencia.
Compañeros del mismo camino
Así en una empresa, así en la vida. Ver que somos compañeros de una jornada evolutiva, que estamos juntos, lado a lado, de la mano, de forma sinérgica, en un movimiento de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro, y que podemos contribuir más de lo que imaginamos cuando nos comprometemos a empezar por nosotros a ser y a vivir la fraternidad genuina.
La respuesta corta
Fraternidad en el trabajo significa tratar el paso a diseños organizacionales horizontales como algo más que un organigrama: es un llamado a horizontalizar las relaciones y a vernos como iguales, con la jerarquía marcando grados de responsabilidad y no poder arbitrario. Como el arquetipo es un patrón que se fortalece al potenciarse, estimular deliberadamente el arquetipo fraterno en los intercambios cotidianos de conocimiento y de afecto eleva el nivel de las relaciones y agrega competencia interpersonal. Y empieza por uno mismo.