- Los líderes suelen confundir las necesidades del alma con los caprichos del ego, los valores que cambian con la época con los principios atemporales, y lo convencional con la voz de la consciencia.
- Los equipos, las organizaciones y los resultados alcanzados reflejan lo que el líder es, por eso no sirve buscar fuera sin buscar dentro de uno mismo las causas más profundas de la realidad actual.
- El liderazgo del otro empieza, siempre, por el liderazgo de uno mismo: el trabajo con el otro será siempre consecuencia del trabajo que el líder realiza dentro de sí.
- Un alma plena influye en la plenitud de muchas otras, porque un líder alineado con sus propios valores irradia esa alineación en cada conversación, cada decisión y cada relación dentro de la organización.
Solemos confundir las necesidades de nuestra alma con los caprichos y deseos de nuestro ego. Confundimos nuestros valores, que son temporales y cambian según la época, aunque no siempre los actualicemos, con los principios básicos, que son atemporales y por eso deben orientarnos siempre. Confundimos lo convencional, lo que atiende a la sociedad y al statu quo y nos trae comodidad y aceptación de la mayoría, con la consciencia: la voz interior, esos reclamos irreductibles que verdaderamente nos traen paz, aunque no siempre el aplauso de la masa.
En fin, nos confundimos porque muchas veces no logramos oír la supraconsciencia: el campo de las programaciones inmanentes a la trascendencia, o la voz de Dios para la criatura. Desarrollar esa voz es lo que nos vuelve mejores líderes y mejores guías para nosotros y, en consecuencia, para los demás.
¿Por qué nuestros equipos reflejan quiénes somos?
Nuestros equipos, nuestras organizaciones y los resultados que alcanzamos reflejan lo que somos. No sirve buscar fuera si no buscamos dentro de nosotros las causas más profundas de nuestra realidad actual. No lograremos ser buenos conductores de hijos, personas, comunidades, equipos y negocios si estamos desconectados de nosotros mismos. Traer conceptos de vida y de negocios y vivir lo contrario no es solo pérdida de tiempo e ilusión: crea escisiones psíquicas y colectivas.
Escuchar nuestra consciencia y nuestra supraconsciencia, y buscar conocer lo que nuestra alma no solo desea sino necesita, nos ayuda a liderar con significado, propósito y responsabilidad. El liderazgo del otro empieza, siempre, por el liderazgo de uno mismo. El trabajo con el otro será siempre consecuencia del trabajo que estamos realizando dentro de nosotros.
¿Qué ocurre cuando el alma del líder está plena?
Un alma plena influye en la plenitud de muchas otras. No es una metáfora: es una de las verdades más prácticas del desarrollo de líderes. Cuando un líder está alineado con sus valores más profundos y genuinamente conectado con su propósito, esa alineación irradia en cada conversación, en cada decisión y en cada relación dentro de la organización.
La invitación, entonces, no es perfeccionar las habilidades externas de liderazgo antes de atender lo que ocurre por dentro. La invitación es invertir el orden: ir hacia dentro primero, construir el cimiento interior y observar cómo cada dimensión externa de su liderazgo se transforma como consecuencia.
La respuesta corta
El alma del líder es lo que permanece cuando se dejan de lado los caprichos del ego, los valores prestados de la época y la comodidad de la convención, y escucharla es lo que vuelve a alguien mejor guía para sí y para los demás. Como los equipos y los resultados reflejan al líder, ninguna habilidad externa compensa a un líder desconectado de sí mismo. La invitación es invertir el orden habitual: ir hacia dentro primero, construir el cimiento interior y dejar que cada dimensión externa del liderazgo cambie como consecuencia.