- Cada actividad y atribución de un líder exige la competencia de la comunicación, y las ideas brillantes que no se difunden difícilmente llegan a ejecutarse.
- Un líder se comunica veinticuatro horas al día, y todo lo que dice o calla es interpretado, ampliado e incluso distorsionado.
- La principal responsabilidad de la comunicación es del comunicador, que debe esforzarse más para ser comprendido y verificar siempre si el mensaje está llegando como pretendía.
- Elegir no comunicarse también es una forma de comunicación: el silencio deja al equipo confundido, genera innumerables interpretaciones y puede alimentar conflictos futuros.
Podemos hacer una lista inagotable de actividades y atribuciones de un líder, y en cada una de ellas se exigirá la competencia de la comunicación. Un líder puede tener ideas brillantes, pero, si no sabe difundirlas, difícilmente logrará ejecutarlas.
La habilidad de comunicar conceptos de forma clara y precisa, en situaciones individuales o de grupo; la capacidad de obtener atención, reconocimiento, respeto y confianza; de oír y comprender lo que los demás dicen; de aceptar críticas sin fuertes reacciones emocionales defensivas; de proponer proyectos y soluciones; de estimular al grupo e influir en el rumbo de los acontecimientos: todo eso hace de alguien un líder destacado en competencia interpersonal y en la capacidad de realizar, desarrollar personas y construir obras duraderas.
¿Por qué el líder necesita conocer su propio estilo de comunicación?
El primer paso, y no hay forma de evitarlo, será conocer su forma de comunicarse: sus tendencias, por ejemplo, si habla más de lo que escucha o al revés, las percepciones que los demás tienen de usted y las fortalezas y debilidades en ese aspecto esencial del liderazgo. Un líder se comunica veinticuatro horas al día, y todo lo que dice o calla es interpretado, ampliado e incluso distorsionado.
¿De quién es la responsabilidad de ser comprendido?
La principal responsabilidad de la comunicación es del comunicador. Es él quien debe esforzarse más para ser comprendido y quien necesita verificar constantemente si se está haciendo entender cuando comunica algo. Su habilidad para comunicarse y para relacionarse puede potenciar o minar sus realizaciones.
Para los líderes más introspectivos, es importante tomar consciencia de que la no comunicación puede ser una opción, pero una opción con consecuencias. Sus liderados muchas veces quedarán confundidos. El silencio genera innumerables interpretaciones, según la perspectiva de cada uno. No comunicarse también es una forma de comunicación: el líder estará comunicándose incluso cuando no quiera hacerlo. Es necesario ponderar hasta qué punto esa elección podrá contribuir a futuros conflictos, quizá mayores de lo esperado.
¿Qué comunica un líder sin hablar?
Toda comunicación, sea escrita, verbal o no verbal, genera entendimientos variados. No por casualidad, las investigaciones revelan que más del 80% de los problemas organizacionales se relacionan con la comunicación. La ausencia de una comunicación transparente y objetiva agrava cualquier situación, y los liderazgos cargan la mayor parte de esa responsabilidad.
Muchas veces, cuando los líderes piensan que no están transmitiendo nada a sus liderados, están comunicando un fuerte mensaje subliminal. Las personas pueden no estar oyendo, pero están viendo y sintiendo. Ese mensaje silencioso influye significativamente en los resultados.
Tocar mentes y corazones
Los grandes comunicadores suelen ser auténticos. Poseen un perfil congruente y una energía contagiosa. No importa si están en auditorios o en reuniones de trabajo: tocan no solo las mentes, sino los corazones de las personas. Como nos enseña Pearce, especialista en comunicación: “Mientras la mente busca las pruebas, el corazón busca el involucramiento. Mientras la mente busca información, el corazón busca pasión. Mientras la mente quiere respuestas, el corazón quiere experiencia. La mente toma una decisión, pero es el corazón el que se compromete.”
No podemos despreciar la inversión en ese vehículo de ideas rumbo a un ideal compartido.
La respuesta corta
La comunicación va mucho más allá de las palabras porque el líder es leído todo el tiempo: el silencio, la postura y aquello que se calla se interpretan tanto como lo que se dice. Como la responsabilidad de ser comprendido es del comunicador, el trabajo empieza por conocer el propio estilo y sigue en la verificación constante de que el mensaje llega como se pretendía. Los grandes comunicadores son auténticos y congruentes, y alcanzan no solo las mentes, sino los corazones, porque es el corazón el que se compromete.