CRISTIANE BARRETO'sBUSINESS & CAREER INSTITUTE
Cultura organizacional

Liderazgo y Acoso Laboral

Cristiane Barreto, PhD

Cultura organizacional

Actualizado en

Antes de dar nuestra contribución al colectivo, necesitamos cuidar de nuestra propia cura. Como líderes, consultores empresariales, facilitadores de desarrollo humano y organizacional y profesores, necesitamos estar atentos y en proceso continuo de autoconocimiento y vivencia de la espiritualidad.
En resumen
  • Líderes, consultores, facilitadores y profesores necesitan cuidar de su propia cura antes de contribuir al colectivo, lo que significa mantener un proceso continuo de autoconocimiento y vivencia de la espiritualidad.
  • La victimización es un pacto con el niño interior inmaduro, aquella parte que se niega a asumir su cuota de responsabilidad por las transformaciones íntimas y externas que exige una vida más legítima.
  • Es muy común encontrar profesionales que solo ven las carencias del otro y permanecen ciegos al hecho de que muchas de esas carencias conductuales reflejan su propia postura.
  • Exponer a alguien a situaciones humillantes e incómodas durante la jornada de trabajo es más común de lo que se imagina, y un líder arraigado a patrones de comportamiento de una era que ya pasó puede acosar sin darse cuenta.

Necesitamos examinar nuestras sombras personales y honrar las fuerzas que nos llaman al progreso. Preguntarnos sobre lo que no logramos enfrentar en nosotros mismos, dónde se manifiesta y qué complejos nos impulsan es una tarea imprescindible. La responsabilidad es grande.

Podemos engañarnos fácilmente con el tiempo de experiencia que tenemos en determinada profesión, con el grado de instrucción o con el cargo que ocupamos. Podemos estar ilusionados por nuestro ego, creyendo que no tenemos nada más que aprender, en especial sobre nosotros. Entonces llega la vida, con una lluvia de cambios, y nos invita a emprender nuevos vuelos internos, a niveles más altos de consciencia.

¿Por qué la victimización es una trampa?

La victimización es una tentación, y también un pacto con nuestro niño interior consentido, nuestro “yo” inmaduro que, por pereza u orgullo, no quiere asumir su cuota de responsabilidad y hacer las transformaciones íntimas y externas para una vida más legítima y, sobre todo, más feliz. El trabajo interior no cesa. Somos nosotros los que nos acomodamos en posiciones existenciales confortables, negando y enmascarando dolores inadmisibles para una persona autoidealizada.

Que seamos más comprometidos con nuestro crecimiento y con nuestra autenticidad, enfrentando capas más profundas de nuestras múltiples subpersonalidades. Que nos volvamos instrumentos más lúcidos y maduros en los procesos de desarrollo de aquellos que nos fueron confiados, sea en la esfera profesional, sea en la personal.

¿Por qué el líder puede no verse a sí mismo?

Es muy común encontrarnos con profesionales que solo tienen ojos para ver y oídos para oír necesidades de mejora en el otro, pero permanecen ciegos para percibir que tantas de esas carencias conductuales son, muchas veces, reflejos de sus propias posturas. Impresiona además encontrarnos con líderes no preparados emocional, psicológica y espiritualmente, con discursos demagógicos e hipócritas, a contramano de la evolución y, en algunos momentos, cometiendo acoso laboral sin darse cuenta.

No es casualidad que crezcan a cada instante los procesos de acoso en las organizaciones. Las personas ya no aceptan el acoso, y mucho menos les gusta. Hay, sin embargo, diversos casos de sometimiento a eso por falta de oportunidad o de condiciones para romper abruptamente el vínculo laboral. Es importante saber que la legislación que penaliza el acoso laboral viene avanzando en distintas jurisdicciones.

¿Qué es el acoso cometido sin consciencia?

Exponer a alguien a situaciones humillantes e incómodas, de forma repetitiva y prolongada, durante la jornada de trabajo y en el ejercicio de sus funciones, ha sido una práctica más común de lo que imaginamos. Y, peor, podemos estar acosando sin siquiera darnos cuenta, arraigados a modelos y patrones de comportamiento de una era que ya pasó, sin haber hecho la actualización de postura y de trato respetuoso que las relaciones interpersonales en el ambiente de trabajo hoy exigen.

Que avancemos en esos aspectos. Solicitemos retroalimentación franca sobre nuestra forma de comunicación y de relación interpersonal. Si no es por amor al crecimiento, vamos a tener, como dice el dicho, que aprender por el dolor.

La respuesta corta

El acoso laboral lo cometen muchas veces líderes no preparados emocional, psicológica y espiritualmente, que no perciben lo que están haciendo porque siguen arraigados a modelos de comportamiento de una era que ya pasó. La salvaguarda no es un discurso mejor, sino el examen de sí: preguntarse qué no logramos aún enfrentar en nosotros, dónde se manifiesta y qué complejos nos impulsan. Pedir retroalimentación franca sobre nuestra comunicación y nuestras relaciones es como se avanza en ese frente antes de que el dolor enseñe en su lugar.

¿Lista para poner esto en práctica?

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