- La Teoría de Sistemas, incorporada a la administración alrededor de la década de 1960, describe las organizaciones según dos características centrales: integridad y propósito.
- Integridad significa concebir la organización globalmente como sistema, asimilando el todo y no las partes aisladas, de modo que el efecto sinérgico haga que el resultado sea mayor que la suma de las partes.
- Propósito significa que es la función, y no la estructura, la que produce la organización, es decir, la visión teleológica de la vida organizacional.
- La Teoría Contingencial enfatiza que todo es relativo y todo depende, y sostiene que las organizaciones prósperas son las capaces de adaptarse continuamente a las presiones, coacciones y contingencias del entorno.
Los conceptos de liderazgo, comunicación, motivación, estilos administrativos, procesos decisorios y comportamiento organizacional se reforzaron y cambiaron por completo los nuevos rumbos de la teoría administrativa. Alrededor de la década de 1960, la Teoría de Sistemas fue incorporada a la administración, mostrando la organización según dos características: integridad y propósito.
¿Qué significa integridad en la Teoría de Sistemas?
Las organizaciones deberían concebirse globalmente, en una percepción de conjunto. Necesitaban ser vistas como un sistema, como entidades globales. El enfoque sistémico significa la asimilación del todo, y no de las partes aisladas, y el efecto sinérgico y multiplicador de las partes de un sistema, que hace que el resultado sea mayor que la suma de ellas.
¿Qué significa propósito en la Teoría de Sistemas?
Así como todo sistema tiene un propósito u objetivo que alcanzar, toda organización también lo tiene. La visión de propósito muestra que es la función, y no la estructura, la que produce la organización. Es la visión teleológica: las organizaciones existen para cumplir un propósito, y es ese propósito el que les da forma.
Ese enfoque contribuyó a una nueva manera de ver las organizaciones en una perspectiva macro: vislumbrar efectos sistémicos y sinérgicos, percibir que el todo es distinto de sus partes constituyentes y reconocer la importancia de los subsistemas y de sus funciones. La percepción de las organizaciones como sistemas vivos se profundizaría después, entrelazada con la física cuántica.
El ascenso del pensamiento contingencial
Después de la década de 1970, las investigaciones empezaron a apuntar a una nueva realidad. Las organizaciones prósperas pasaron a percibirse como aquellas capaces de adaptarse y ajustarse continuamente a las demandas del entorno, con más soltura, agilidad y aprovechamiento de las oportunidades. Las organizaciones exitosas pasan a ser las que logran ajustarse a presiones, coacciones y contingencias del entorno.
Contingencia significa una eventualidad, la posibilidad de que algo ocurra o no. Todo lo contingente es efímero y evanescente; lo único que permanece es el cambio. Toda entidad en desarrollo, que necesite mejora, revisión constante y cambio para ajustarse al entorno externo, sigue el enfoque contingencial, que se configura como un enfoque situacional.
De esa forma, flexibilidad, adaptabilidad, innovación, revitalización y mejora continua pasaron a ser palabras de orden en las organizaciones que buscan el ajuste y el acompañamiento del mercado a fin de alcanzar supervivencia, crecimiento y éxito. La Teoría Contingencial puso el énfasis en la condición de que “todo es relativo” y “todo depende”, y en que existen factores contingenciales ejerciendo influencia, como el entorno y el tamaño de la institución. Desde otra perspectiva, la Teoría de la Contingencia fue vista no como una teoría en sentido estricto, pues habría incorporado los presupuestos de la teoría de los sistemas sobre la interdependencia y la naturaleza orgánica de la organización, de carácter abierto y adaptativo, para que se preserve la flexibilidad ante los frecuentes cambios del entorno.
Una pregunta que vale sostener
La Teoría de los Sistemas y la Teoría Contingencial se recuerdan aquí para ayudarnos a reflexionar sobre el momento presente: ¿en qué seguimos queriendo creer, aunque ya no tenga sentido? ¿Para qué estamos postergando cambios? ¿Qué ganamos con eso? ¿Qué perdemos si cambiamos? ¿Qué vale más la pena a mediano y largo plazo?
La respuesta corta
La Teoría de Sistemas le dio a las organizaciones dos características por las cuales comprenderlas: integridad, que pide que la organización se vea globalmente como un sistema cuyo resultado es mayor que la suma de las partes, y propósito, que sostiene que es la función, y no la estructura, la que produce la organización. La Teoría Contingencial añadió que todo es relativo y todo depende, de modo que prosperan las organizaciones capaces de seguir adaptándose a su entorno. Como lo único que permanece es el cambio, flexibilidad, adaptabilidad, innovación y mejora continua se volvieron las palabras de orden de la supervivencia y del crecimiento.