- El líder de un equipo es miembro de él, y no una figura por encima, y su éxito deriva de la interdependencia con el grupo.
- Los líderes exitosos aceptan que no tienen todas las respuestas y no insisten en darlas, aportando su propia cuota de contribución y pidiendo retroalimentación a todos.
- El sociólogo italiano Domenico De Masi enumera diez aspectos que un líder debe atender, desde conquistar confianza sostenida y volver fascinante la meta hasta saber apartarse sin que el grupo se deshaga.
- El liderazgo de grupos funciona mejor cuando el líder hace consciente al equipo de cuánto están todos envueltos en una relación de interdependencia, tarea que exige consciencia, responsabilidad, firmeza y determinación.
El papel del líder de un equipo cambia con el tiempo. Además de acompañar, enseñar, monitorear y dirigir al grupo para facilitar su funcionamiento, el líder necesita también relacionarse con todas las partes de la organización. Un líder que actúa dentro de un equipo necesita tener plena consciencia de que es miembro de ese equipo, un colaborador entre otros, y de que su éxito deriva de la interdependencia con el grupo.
Los líderes exitosos saben que no pueden ganar sin las contribuciones de todos los miembros del equipo. Tienen consciencia de que no poseen todas las respuestas y, por eso, no insisten en darlas. El líder verdadero de un equipo sabe que forma parte de él, aporta su propia cuota de contribución y ejecuta tareas siempre que es necesario, y no solo orienta y conduce. Aun así, debe servir siempre de ejemplo y pedir retroalimentación a todos sobre su trabajo.
¿Cuáles son los diez principios para liderar un grupo?
Según el sociólogo italiano Domenico De Masi, el líder que quiere conducir bien un grupo necesita atender varios aspectos:
1. Conquistar confianza sostenida. Lograr que las personas lo acompañen siempre, incluso en momentos de desánimo, confiando en sus indicaciones, con fe y sin necesidad de muchas explicaciones racionales.
2. Volver fascinante la meta. Actuar de forma que la meta señalada resulte fascinante para sus compañeros, como un sueño resplandeciente y, a la vez, alcanzable como realidad concreta.
3. Involucrar emotivamente. Involucrar a las personas emotivamente, hasta entusiasmarlas, no solo por el objetivo propuesto, sino también por el tiempo y los métodos previstos.
4. Sacar lo mejor de cada uno. Extraer lo mejor de cada individuo, haciendo que se enamore de la organización.
5. Transformar tensiones en solidaridad. Convertir los conflictos nacientes en incentivos solidarios, los vínculos en oportunidades y la carencia de recursos en aceptación del desafío y en disposición al sacrificio.
6. Equilibrar autonomía y estructura. Mantener a cada integrante del grupo en equilibrio entre la autonomía individual y la organización integral, sin que las normas indispensables degeneren jamás en procedimientos insensatos.
7. Dosificar la palabra y la escucha. Saber dosificar el arte de la palabra con el de la escucha, generando en los miembros la sensación y la certeza de que la obra creada no es de uno solo, sino de todo el grupo.
8. Volver creativo el trabajo. Tener la capacidad de transformar el trabajo en ocio creativo, es decir, en una dinámica de trabajo, estudio y disfrute.
9. Abandonar lo obsoleto sin culpa. Ser capaz de descartar todo lo que está superado sin generar sentimientos de culpa o de vacío.
10. Inspirar sin crear dependencia. Ser capaz de inspirar, sugerir, organizar, desorganizar y reorganizar; cambiar tanto que sorprenda, pero no tanto que desoriente, en una combinación de astucia y apertura. Saber atraer e involucrar y, también, disiparse y desaparecer, sin que el grupo se deshaga bajo el peso del duelo o de la sensación de impotencia.
¿Por qué el liderazgo de grupos depende de la interdependencia?
Los líderes deben aportar sus propias ideas, ayudar a los miembros a identificar alternativas, dirigir discusiones e incentivar la retroalimentación sobre el desempeño. Ningún equipo, por bueno que sea, está libre de problemas. El líder debe alentar al grupo a superar continuamente cualquier obstáculo que surja en el camino, permitiendo que el equipo recupere su confianza y su espíritu de logro.
El liderazgo de grupos se ejerce mejor cuando el líder logra hacer consciente al equipo de cuánto están todos envueltos en una relación de interdependencia, afectándose unos a otros en todos los niveles. Esa tarea es exigente y requiere enorme consciencia, responsabilidad, firmeza y determinación, tanto para liderarse a sí mismo como para liderar a los demás.
La respuesta corta
Liderar bien un grupo empieza porque el líder reconozca que es miembro del equipo y que su éxito deriva de la interdependencia con él, y no de tener todas las respuestas. Los diez principios de De Masi describen cómo aparece eso en la práctica: confianza sostenida, una meta fascinante y a la vez alcanzable, involucramiento emotivo, tensiones convertidas en cooperación, equilibrio entre autonomía y estructura y entre la palabra y la escucha, y la capacidad de apartarse sin que el grupo se deshaga. La parte exigente es hacer consciente al propio equipo de cuánto cada uno afecta a todos los demás.