- La andragogía, del griego “andros” (adulto) y “gogos” (educar), es la metodología de enseñanza para adultos, y aplicarla dentro de las organizaciones aumenta la velocidad y la calidad del aprendizaje.
- La publicación “Entendiendo el Cerebro: hacia una nueva ciencia del aprendizaje”, de la OCDE, sostiene que el aprendizaje exitoso es más probable cuando el individuo presenta potencial adecuado al tipo de estudio, tiene elevada autoconfianza y autoestima, mucha motivación y un ambiente de elevado desafío y baja amenaza.
- Los adultos quieren ser orientados, y no evaluados; solo aprenden cuando quieren y sienten necesidad; y aprenden mejor por la práctica y resolviendo problemas ligados a la realidad.
- La Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI, según relata Delors, enumeró cuatro pilares del conocimiento: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.
La neurociencia cognitiva estudia las bases neurales del acto o proceso de poseer o adquirir conocimientos. La educación ha sido un área de mucha importancia para la aplicación de ese conocimiento y, al mismo tiempo, una importante fuente de investigaciones. La ciencia del aprendizaje une los hallazgos de la neurociencia cognitiva con la investigación y la práctica educativa.
De acuerdo con la publicación “Entendiendo el Cerebro: hacia una nueva ciencia del aprendizaje”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el aprendizaje exitoso tiene mayor posibilidad de ocurrir cuando el individuo presenta potencial adecuado al tipo de estudio, tiene elevada autoconfianza y autoestima, tiene mucha motivación para aprender y está en un ambiente caracterizado por elevado desafío y baja amenaza.
¿Cuáles son los principios básicos de la andragogía?
Para facilitar el aprendizaje efectivo en contextos de formación, hay que considerar algunos principios básicos de la andragogía.
- Los adultos quieren ser orientados, y no evaluados.
- Los adultos solo aprenden si quieren y sienten necesidad.
- La experiencia previa afecta la manera de aprender de los adultos.
- Los adultos aprenden mejor en un ambiente distendido, necesitan métodos complementarios y aprenden sobre todo por la práctica y resolviendo problemas ligados a la realidad.
Otros aspectos son relevantes en la enseñanza de adultos: practicidad (la relación entre lo que se enseñará y la vida real e inmediata del adulto); intercambio de información (la valoración de la experiencia previa mediante discusiones en grupo); reflexión (el uso de técnicas que provoquen desequilibrio en los conocimientos ya existentes, para abrir espacio a nueva información); desafío (actividades con cierto grado de dificultad, que exijan resolver problemas prácticos); vivencia (el aprendizaje por experiencias nuevas y por la convivencia con otras personas); ritmo (las diferencias individuales en el tiempo de asimilación); participación (el adulto necesita formar parte del ambiente de enseñanza, dando opiniones y encontrando su propio camino); experiencia (el adulto tiene una perspectiva más realista del mundo y logra tener insights juntando todo el conocimiento que ya posee); y reconocimiento (a los adultos les gusta que sus talentos y su información se usen en la situación de enseñanza).
¿Cuáles son los cuatro pilares del conocimiento?
La Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI, según relata Delors, enumeró cuatro aprendizajes fundamentales en torno a los cuales la educación debe organizarse, y que se vuelven los pilares del conocimiento.
Aprender a conocer significa adquirir los instrumentos de la comprensión. Antes que nada, supone aprender a aprender, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento. Ese proceso de aprendizaje nunca termina y puede enriquecerse con cualquier experiencia.
Aprender a hacer está estrictamente ligado a la formación profesional: poner en práctica los conocimientos. Va más allá de la cualificación técnica y abarca competencias más amplias, que vuelven a la persona apta para enfrentar numerosas situaciones y para trabajar en equipo.
Aprender a vivir juntos representa hoy uno de los mayores desafíos de la educación, ante tanta violencia y una competencia desenfrenada. La educación formal debe reservar tiempo y ocasiones suficientes en sus programas para iniciar a los jóvenes en proyectos de cooperación, desde la infancia.
Aprender a ser significa que la educación debe contribuir al desarrollo total de la persona: cuerpo y espíritu, inteligencia, sensibilidad, capacidad de comunicarse, sentido estético, responsabilidad personal y espiritualidad. Significa preparar al ser humano para elaborar pensamientos autónomos y críticos y para formular sus propios juicios de valor.
Elevado desafío, baja amenaza
El adulto aprecia cualquier enseñanza que agregue conocimiento y transmita un sentido de estar vivo: sentido del humor, desafío, juego. Cuando juega, rescata su lado niño y, en esa apertura, amplía su mente y su percepción, poniéndose a disposición de nuevos conocimientos.
La combinación ideal de aprendizaje para adultos es elevado desafío con baja amenaza: un escenario que contenga un desafío que inspire al individuo hacia el éxito, pero en el que no exista el riesgo del miedo al fracaso. Las organizaciones que diseñan sus experiencias de formación en torno a ese principio descubren que sus personas aprenden más rápido, retienen más y aplican lo aprendido con más consistencia.
La respuesta corta
La andragogía mejora el aprendizaje organizacional porque trata a los adultos como personas que quieren ser orientadas, y no evaluadas, que solo aprenden cuando sienten una necesidad real y cuya experiencia previa moldea el modo en que aprenden. Sus dimensiones prácticas —practicidad, intercambio de información, reflexión, desafío, vivencia, ritmo, participación, experiencia y reconocimiento— conectan lo que se enseña con el trabajo real del adulto. La combinación ideal es elevado desafío con baja amenaza: un escenario que inspire al individuo hacia el éxito, pero sin el riesgo del miedo al fracaso.